Por lodo, arena y pestilencia que vende CAEV en la cuenca, agudizan cortes de servicio

Por: Aldo Rodríguez Camacho.

Cosamaloapan, Ver., Hay una medida represiva e irónica que contrasta con las bondades que prometieron al pueblo en campaña, al agudizar la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz, a cargo de Jorge Ladrón de Guevara Benítez, el corte del suministro del pestilente servicio de presunta agua potable en Cosamaloapan, Amatitlán, Chacaltianguis, Carlos A. Carrillo, Acula, Tlacojalpan y Otatitlán, siendo más coercitivos que la administración estatal priista de Javier Duarte y el mismo panista Miguel Ángel Yunes Linares, ahora con el gobernador emanado de MORENA, Cuitláhuac García Jiménez.

Y es que en medio de la crisis económica que padecen miles de familias, al menos en Cosamaloapan, por el cierre del ingenio San Gabriel, siendo la única  fuente de empleo en la municipalidad y el termino de zafra en el ingenio San Cristóbal, la oficina operadora en este municipio, a cargo de Oscar Loyo, trabaja en el corte del agua para aumentar la recaudación, ante la exigencia de oficinas centrales.

La CAEV es una de las dependencias que mayor recaudación e ingresos tiene en la entidad, por lo que es una “caja grande” para los funcionarios estatales, que sólo se llevan el dinero de las oficinas locales, pero que jamás contribuyen en el mejoramiento de una agua jamás potable que es dañina para la salud de los usuarios.

Exceso de cloro, pozos contaminados por lodo, arena, mal olor y fallas en el servicio se vende a los miles de usuarios en la cuenca, todos construidos la mayoría, por la administración estatal del ex gobernador Miguel Alemán Velasco.

Pero que al menos en Cosamaloapan, desde el periodo de Juan Rene Chiunti como alcalde, en 2001-2004, no se ha vuelto a construir un nuevo pozo de agua, como fue el caso del sistema de servicio en la Alameda Juárez y hasta un relleno sanitario.

En los casos de Otatitlán, las fallas en el sistema de bombeo, son un desastre en salud para la población, lo mismo que el pésimo servicio en Tlacojalpan, con un pozo que data de más de 50 años.

Lo mismo que en Chacaltianguis, donde las fallas del servicio fueron un caos, sin que se condonará un recibo de pago, por el tiempo en que no se dotó agua a la población que paga.

Mientras que en Amatitlán, la CAEV a la ciudadanía le vende agua del río Papaloapan, altamente contaminada y agudizada por las descargas de una empresa que vierte líquidos contaminantes al caudal, a la altura de la comunidad de Dos Bocas.

Después de Miguel Alemán, la dependencia estatal se ha convertido en una caja de voracidad para los funcionarios, olvidando el compromiso de garantizar el derecho a la salud con un agua de calidad.

Pues jamás se ha construido en la cuenca un nuevo pozo de agua potable, ya que oficinas centrales sólo reclama recaudación y se olvida no sólo de lo pésimo de su agua apestosa y dañina, sino de hasta de sus inservibles drenajes.

Que aparte de colapsar e inundar calles, por la falta y pésimas tapas, terminan causando daños y accidentes mortales a conductores de vehículos y motos.

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